En el contexto del mundo actual, en el que de una manera prácticamente inmediata, cualquier suceso que pase en algún lugar del planeta es difundido al resto del mundo, los estados han establecido mecanismos de cooperación internacional que se ponen en marcha para prestar ayuda de manera ágil en la gestión de cualquier catástrofe bien sea natural o bien sea provocada por el ser humano, con el objetivo de salvaguardar tanto las vidas humanas como los bienes culturales y el medio ambiente.
Hay que tener en cuenta que la protección civil es un servicio público por el que cada Estado está llamado a proporcionar la protección y la asistencia para todas aquellas personas que están bajo su jurisdicción ante cualquier tipo de accidente o catástrofe incluyendo además la salvaguarda de los bienes culturales y el medio
ambiente. De esta obligación de protección nacen los mecanismos de cooperación internacional que articulan los países bajo determinados preceptos consensuados mediante diferentes organismos, convenios, tratados, etc.
Cuando en un territorio sucede un desastre que supera la capacidad de su resolución por parte del estado en el que ha sucedido, éste debe solicitar la prestación de ayuda internacional, sin perder en ningún momento su derecho a dirigir, controlar y supervisar las operaciones que se desarrollen en su territorio, estando obligado a adoptar las medidas necesarias para impedir la apropiación indebida de la asistencia humanitaria y cualquier otro abuso.
Es importante remarcar que cuando se presta asistencia hay que evitar violar otros principios, en particular el principio de la no intervención o injerencia en los asuntos internos, es decir, que esa circunstancia excepcional no puede ser utilizada para forzar al Estado a cambiar sus políticas o a hacer actos que no tengan relación con la asistencia internacional en casos de desastre; la asistencia humanitaria se debe de prestar con independencia del contexto político religioso, étnico o ideológico y en ningún caso se intentará modificar cualquiera de estos contextos.
En cuanto a los mecanismos que se han desarrollado por diferentes organismos, es en la Unión Europea donde han tenido lugar los avances más significativos, y que se materializan en la creación del mecanismo comunitario de protección civil en el que participan los 27 países de la UE además de algunos países no pertenecientes a la Unión, como Albania, Bosnia y Herzegovina, Islandia, Macedonia del Norte, Montenegro, Noruega, Serbia, Turquía, Moldavia y Ucrania. La ayuda puede adoptar distintas formas, en función de la naturaleza de la catástrofe: operaciones de búsqueda y salvamento; lucha contra incendios forestales y urbanos; despliegue de personal sanitario, material clínico y medicamentos; provisión de servicios esenciales, como potabilización del agua; habilitación de refugios temporales de emergencia; o repatriación, en condiciones de seguridad, de ciudadanos de la UE.
El funcionamiento del Mecanismo está asociado en gran medida al denominado Centro de Control e Información (CCI) que se encuentra operativo las 24 horas facilitando la movilización de los medios de protección civil de los Estados miembros en caso de emergencia que, previamente han ofrecido los equipos disponibles para intervenir dentro de las doce horas siguientes a la solicitud de ayuda.
Para que se ponga en marcha el mecanismo, cualquier país afectado por una catástrofe grave o en riesgo de sufrirla, tanto dentro como fuera de la UE, puede solicitar asistencia directamente a un
Estado miembro o por medio del CCI, quien remitirá inmediatamente la solicitud a una red de puntos de contacto nacionales, que indicarán si están en condiciones de proporcionar ayuda. Con esa información, el CCI analiza qué respuesta se adecúa mejor a las
necesidades de intervención e informará al país solicitante quien decidirá al respecto y se pondrá en contacto con los países que ofrecen su asistencia, si así lo deciden. El país afectado por la catástrofe asume la dirección de las operaciones.
Actualmente, el sistema europeo se está transformado de un sistema meramente reactivo a un sistema más coherente y previamente planificado, cuyo funcionamiento será, por tanto, más predecible. Para ello la UE trabaja en la elaboración de escenarios de referencia, en mapas de recursos y del equipamiento que los Estados de la Unión tienen disponibles para responder ante los desastres, así como en la elaboración de planes de contingencia. Además, se acentúa la importancia de la prevención dentro del ciclo de gestión de los desastres (prevención, preparación, respuesta y recuperación).
En el siguiente enlace puedes ampliar los datos sobre el mecanismo europeo de protección civil
Por poner un ejemplo de ayuda que ofrece la UE en nuestro propio continente es el despliegue realizado en la guerra de Ucrania, respaldando firmemente tanto al país como a su población, ofreciéndoles apoyo político, financiero, económico, humanitario y diplomático tanto tiempo como sea necesario.
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