domingo, 12 de mayo de 2024

Los mecanismos internacionales de coordinación: Organismos No Gubernamentales

El suministro de ayuda humanitaria y la mediación a favor de las víctimas de desastres y conflictos armados surge como una respuesta solidaria hacia aquellos colectivos más vulnerables, que ven su seguridad económica o social amenazada. Es un ámbito en el que existe una notable experiencia acumulada pero también una necesidad constante de adaptación e innovación.  

El escenario humanitario ha cambiado considerablemente en los últimos años, no sólo como consecuencia de la creciente complejidad e intensidad de conflictos y desastres, sino también por la aparición de nuevos actores y el fortalecimiento de los sistemas de respuesta nacionales y regionales. En este contexto, han surgido infinidad de Organizaciones No Gubernamentales que prestan su labor en la resolución de  los efectos producidos por las catástrofes.

Una organización no gubernamental (ONG) es cualquier grupo no lucrativo de ciudadanos voluntarios, que está organizada a nivel local, nacional o internacional. Con tareas orientadas y dirigidas por personas con un interés común, las ONG realizan una variedad de servicios y funciones humanitarias, llevan los problemas de los ciudadanos a los Gobiernos, supervisan las políticas y alientan la participación de la comunidad. Proveen de análisis y experiencia, sirven como mecanismos de advertencia temprana y ayudan en la supervisión e implementación de acuerdos internacionales. Algunas están organizadas sobre temas específicos, tales como los derechos humanos, el medio ambiente o la salud.

Una de las Organizaciones No Gubernamentales con mayor peso específico dentro del elenco de este tipo de organizaciones es, sin duda, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Cuando se enfrentan a una catástrofe, ponen en marcha una respuesta y recuperación temprana para estabilizar la situación rápidamente con el objeto de reducir las consecuencias de los efectos provocados por los desastres, facilitando que las personas puedan reconstruir sus vidas y comunidades a la mayor brevedad posible y sin comprometer sus perspectivas de desarrollo futuro. Esta respuesta se centra en proteger la vida y la salud de los afectados, garantizando la cobertura de sus necesidades vitales básicas. Así como el restablecimiento de los servicios esenciales, la restauración de los medios de vida y la mejora de la seguridad alimentaria de las personas afectadas.

Otra de las ONG con gran presencia es Médicos del Mundo, asociación independiente que trabaja para hacer efectivo el derecho a la salud para todas las personas, especialmente para las poblaciones vulnerables, excluidas o víctimas de catástrofes naturales, hambrunas, enfermedades, conflictos armados o violencia política.

Sus proyectos se realizan tanto en España como en 19 países de América, África, Oriente Medio y Europa y las personas voluntarias y profesionales que forman parte de la organización tienen como principal misión trabajar para lograr cumplimiento del derecho fundamental a la salud y el disfrute de una vida digna para cualquier persona. Actúan en tres ámbitos de intervención, recuperación de capacidades sanitarias locales, psicosocial y epidemias, pero manteniendo un enfoque integral en cualquier respuesta, conscientes de que es necesario un abordaje global y no mirar únicamente con “las gafas sanitarias”. Los enfoques transversales, enfoque de derechos, género, participación sociedad civil y fortalecimiento de las capacidades locales, ayudan a mejorar las conexiones, a comprender mejor la realidad en la cual pretenden actuar y a contar con unos principios de actuación dirigidos a empoderar y dignificar a las personas, promover la responsabilidad estatal en el proceso de prevención y recuperación y a fortalecer a la sociedad civil. En todos estos procesos es importante incorporar a las poblaciones locales durante las distintas fases de intervención de forma que sean participes de su recuperación.

Existen muchas otras ONG de ayuda humanitaria que apoyan en catástrofes y emergencias tales como UNICEF, Amnistía Internacional, Acción contra el Hambre, Bomberos sin Fronteras, Médicos sin Fronteras, ONG Rescate, Save the Children, etc.

Los mecanismos internacionales de coordinación (Organismos Gubernamentales): ONU, EUCP, AECID y el papel de la DGPCE

El proceso de globalización en curso ha amplificado, hasta límites desconocidos, el papel que las instancias internacionales tienen en la gestión de los problemas colectivos. Disponer de un sistema multilateral sólido, eficiente y legitimado se ha convertido en un importante requisito para afrontar con éxito los problemas que plantea la gobernabilidad internacional.

Los grandes retos que presenta la lucha contra la pobreza, acompañada de exclusión social y desigualdad de género, la paz y prevención de conflictos o la degradación medioambiental, requieren en ocasiones, de acciones concertadas entre los estados que, principalmente, se canalicen a través de organismos internacionales con la legitimidad y los mandatos para promover y gestionar bienes públicos globales dentro de un marco de respeto y cumplimiento de los derechos humanos, y con recursos y capacidad suficiente para actuar eficazmente sobre el terreno.

Las organizaciones multilaterales de cooperación al desarrollo presentan notables diferencias en sus especializaciones y ventajas comparativas, en sus mandatos y funciones, eficacia y legitimidad. Promover un sistema de cooperación multilateral eficaz exige un multilateralismo activo, selectivo y estratégico.

Entre las organizaciones gubernamentales que existen, quizás la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sea la más importante dado que es una asociación de gobierno global, con 193 países miembros en la actualidad, que facilita la cooperación en asuntos como el Derecho Internacional, la paz y la seguridad internacional, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los derechos humanos.

Los cinco pilares en los que se fundamenta la ONU son el desarrollo sostenible, la prevención, la construcción de un mundo más seguro y mejor protegido mediante la innovación y el aprovechamiento de sus operaciones básicas, el apoyo a los países en transición y la colaboración con las mujeres y los jóvenes y en su favor.

Reconociendo la necesidad de contribuir a los esfuerzos de respuesta y recuperación en caso de desastres, las Naciones Unidas establecieron en 1971 su propio mecanismo para brindar ayuda internacional a los gobiernos que elevaran una solicitud de asistencia humanitaria. Todas las actividades de respuesta de las Naciones Unidas son coordinadas por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés).

En base a la solicitud de un gobierno afectado por un desastre, la OCHA puede enviar un equipo de Evaluación de Desastre y Coordinación de las Naciones Unidas (UNDAC) al país afectado en un plazo de 12 a 48 horas después de que se manifieste un desastre de inicio repentino, con el objetivo de proveer de asistencia técnica, particularmente en tareas tales como la evaluación de daños y necesidades, la coordinación en el lugar del desastre y la gestión de la información. Los equipos UNDAC tienen por objetivo facilitar los vínculos entre los esfuerzos de respuesta a nivel nacional, regional e internacional. Cuando se considere necesario, las Naciones Unidas podrán también establecer un Centro de Coordinación de Operaciones en el Sitio (OSOCC) para ayudar a las autoridades de un país afectado por un desastre en la coordinación de la ayuda humanitaria internacional.

Por otra parte, la Unión Europea cuenta con el Mecanismo de Protección Civil de la Protección Civil de la UE (UCPM) que cuando se produce una emergencia, las autoridades nacionales pueden activarlo para permitir una asistencia coordinada.

Todos los Estados miembros de la UE, así como diez Estados participantes (Albania, Bosnia y Herzegovina, Islandia, Montenegro, Macedonia del Norte, Moldavia, Noruega, Serbia, Turquía y Ucrania), participan en el Mecanismo.

La UE también cuenta con un centro de coordinación para gestionar estas solicitudes de asistencia. Se denomina Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias (CECRE o ERCC, si atendemos a sus siglas en inglés) de la UE.

El CECRE supervisa las emergencias en todo el mundo las 24 horas del día, los 365 días del año, y está dispuesto a aunar la asistencia de los países participantes en el Mecanismo cuando sea necesario.

Además, la UE cofinancia los costes operativos y de transporte de la asistencia prestada a través del Mecanismo de Protección Civil de la UE.

En España, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) es la responsable del fomento, programación, coordinación operativa, gestión y ejecución de las políticas públicas de la cooperación española para el desarrollo sostenible, la acción humanitaria y educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía global.

La Agencia participa activamente en la planificación estratégica de la Cooperación Española, en la definición de sus prioridades y en la elaboración de los instrumentos para llevarlas a cabo, bajo la dirección política de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional.

La AECID, en el marco del Plan Director, ejerce la coordinación operativa de la cooperación realizada por el sistema español de cooperación para el desarrollo sostenible a nivel de sede, regional y de país, en aras de la eficacia, complementariedad y coherencia.

Además, la Agencia promueve la generación de alianzas entre actores de cooperación mediante acuerdos operativos y marcos de actuación acordados con el resto de entidades ejecutoras, actores de la cooperación descentralizada, ONGD, universidades, centros de investigación, y el sector privado.

Los fines, funciones, organización y funcionamiento de la AECID se establecen en su Estatuto. En su funcionamiento, la AECID velará por la ejecución ágil y eficaz de sus proyectos.

Por último, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias (DGPCE) del Ministerio del Interior es la autoridad española competente y punto focal de las actuaciones del UCPM, cuyo centro operativo es el Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (CENEM), punto de contacto con el ERCC.

Entre las competencias que le atribuye la Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil, y su normativa de desarrollo, en relación a los mecanismos internacionales de coordinación se encuentran las siguientes:

  • El mantenimiento de relaciones técnicas con organismos homólogos de otros países, especialmente de la Unión Europea, del Mediterráneo y de Iberoamérica, y la participación en las reuniones de los organismos internacionales con competencias en protección civil y emergencias, así como en las comisiones y grupos de trabajo constituidos en el seno de la Unión Europea. 
  • Actuar como Centro de Coordinación Operativo en Emergencias de Interés Nacional, así como punto de contacto nacional con el Mecanismo Europeo de   Protección Civil.

sábado, 11 de mayo de 2024

Comunicación, información a la población y aspectos psicosociales

La comunicación es un elemento esencial que cada día tiene más importancia en nuestra sociedad actual en cualquier ámbito, de la noticia más feliz a la relacionada con cualquier catástrofe.

Por ello, es importante saber que ante una elevada demanda de información como la que sucede en un contexto de crisis o emergencia, los vacíos de información serán completados por la comunidad. Si las autoridades no informan, se buscarán otras fuentes, y los rumores tenderán a aparecer como consecuencia lógica, siendo más difícil controlar la situación.

Es muy importante que la información que se transmita a la población sea lo más ajustada a la realidad, clara, concisa y con un lenguaje que no dé lugar a malinterpretaciones, puesto que lo contrario, deriva en desconcierto y desconfianza, lo que puede provocar la ejecución de acciones inadecuadas para la resolución satisfactoria de la emergencia. La consecución de este objetivo se ve entorpecido por la infinidad de bulos y mentiras que se extiende por redes sociales y de mensajería y, en muchos casos, incluso por los medios de comunicación, puesto que se da voz a personas que dan una visión sesgada de la emergencia o incluso falsa y que no tienen ningún papel en la resolución de la misma; personas que entorpecen la labor de información con líneas negacionistas carentes de fundamento que atacan a las causas y/o consecuencias de la emergencia o que ponen en duda las labores que realizan los efectivos de seguridad.

En las redes sociales es difícil diferenciar lo real de lo falso, por eso no debemos compartir nada de lo que no estemos seguros para no contribuir a seguir alimentando la ola de desinformación. Tenemos que recurrir a medios oficiales que se encarguen de la gestión de la emergencia acontecida.

Una comunicación eficaz en contextos de crisis puede ayudar a reducir o mitigar muchas de las reacciones que afectan la respuesta eficaz de la población para cuidarse y para cooperar con las autoridades a salvaguardar su vida e integridad. Para ello es necesario comprender cuales son los factores psicológicos que se presentan en una emergencia y adaptar los mensajes de las autoridades oficiales y del equipo de respuesta de emergencia en salud, para generar confianza y seguridad y asegurar la mejor conducción de la población durante la crisis.

Durante una crisis hay más preguntas que respuestas, especialmente al inicio. En un principio la magnitud completa de la crisis, las causas, y las acciones que las personas pueden tomar para protegerse a sí mismas, a sus seres queridos y para ayudar pueden no estar claras. Para reducir la ansiedad, las personas buscan información para conocer la situación, saber los impactos sobre sus seres queridos, determinar sus opciones y confirmar o descartar sus creencias y temores. Probablemente escojan fuentes de información que les resulten familiares sobre fuentes menos familiares, con independencia de la precisión de la información, por lo que es importante, dar informaciones veraces dado que un exceso de minimización de la emergencia puede generar desconfianza en quien emite el mensaje.

Durante una crisis las personas afectadas directamente, quienes forman parte de la comunidad a pesar de no haber sido dañadas directamente y las personas cuyos seres queridos se encuentran en la zona afectada, pueden experimentar miedo, ansiedad, confusión, pavor, etc. La función de la comunicación no es, ni puede ser usada para, ocultar estos sentimientos, hacerlos desaparecer, descalificarlos o minimizarlos. En lugar de esto, se deben reconocer estos sentimientos y mostrar empatía.

Las catástrofes, bien sean naturales o causadas, directa o indirectamente por el ser humano, son hechos inesperados, que poseen carácter urgente y causan impacto social sobre comunidades y que implican peligro, duelos individuales y colectivos y que influyen en la integridad psicológica de los afectados, sean ellos profesionales o víctimas.

En cualquier catástrofe es muy importante la participación de expertos en psicología, entre cuyas funciones se encuentran el asesoramiento a gestores de emergencia e instituciones sobre directrices que puedan disminuir el impacto psicológico negativo a la hora de abordar la recepción de familiares, la identificación de cadáveres, la comunicación de malas noticias y listado de personas fallecidas. Además, deberán organizar centros de recepción e información en los que puedan realizar atención psicológica a los afectados y familiares con el objetivo de ayudarles en el inicio de la elaboración del duelo, brindándoles un seguimiento, una vez terminada la emergencia, de su salud mental.

Por otra parte, no hay que olvidar la atención psicológica del propio equipo de los intervinientes, con el fin de minimizar los efectos del estrés en estos grupos. Será necesario que existan períodos de descanso, rotación del escenario de trabajo, oportunidad para conversar con compañeros acerca de sus sentimientos, apoyo psicológico individual, y cobertura de necesidades básicas. Es importante brindar recursos y técnicas para afrontar situaciones estresantes y prevenir el desgaste o Burn Out.

domingo, 5 de mayo de 2024

Derecho Internacional Humanitario y la coordinación de Ayuda Humanitaria Internacional


En el contexto del mundo actual, en el que de una manera prácticamente inmediata, cualquier suceso que pase en algún lugar del planeta es difundido al resto del mundo, los estados han establecido mecanismos de cooperación internacional que se ponen en marcha para prestar ayuda de manera ágil en la gestión de cualquier catástrofe bien sea natural o bien sea provocada por el ser humano, con el objetivo de salvaguardar tanto las vidas humanas como los bienes culturales y el medio ambiente.

 Hay que tener en cuenta que la protección civil es un servicio público por el que cada Estado está llamado a proporcionar la protección y la asistencia para todas aquellas personas que están bajo su jurisdicción ante cualquier tipo de accidente o catástrofe incluyendo además la salvaguarda de los bienes culturales y el medio ambiente. De esta obligación de protección nacen los mecanismos de cooperación internacional que articulan los países bajo determinados preceptos consensuados mediante diferentes organismos, convenios, tratados, etc.

Cuando en un territorio sucede un desastre que supera la capacidad de su resolución por parte del estado en el que ha sucedido, éste debe solicitar la prestación de ayuda internacional, sin perder en ningún momento su derecho a dirigir, controlar y supervisar las operaciones que se desarrollen en su territorio, estando obligado a adoptar las medidas necesarias para impedir la apropiación indebida de la asistencia humanitaria y cualquier otro abuso.

Es importante remarcar que cuando se presta asistencia hay que evitar violar otros principios, en particular el principio de la no intervención o injerencia en los asuntos internos, es decir, que esa circunstancia excepcional no puede ser utilizada para forzar al Estado a cambiar sus políticas o a hacer actos que no tengan relación con la asistencia internacional en casos de desastre; la asistencia humanitaria se debe de prestar con independencia del contexto político religioso, étnico o ideológico y en ningún caso se intentará modificar cualquiera de estos contextos.

En cuanto a los mecanismos que se han desarrollado por diferentes organismos, es en la Unión Europea donde han tenido lugar los avances más significativos, y que se materializan en la creación del mecanismo comunitario de protección civil en el que participan los 27 países de la UE además de algunos países no pertenecientes a la Unión, como Albania, Bosnia y Herzegovina, Islandia, Macedonia del Norte, Montenegro, Noruega, Serbia, Turquía, Moldavia y Ucrania. La ayuda puede adoptar distintas formas, en función de la naturaleza de la catástrofe: operaciones de búsqueda y salvamento; lucha contra incendios forestales y urbanos; despliegue de personal sanitario, material clínico y medicamentos; provisión de servicios esenciales, como potabilización del agua; habilitación de refugios temporales de emergencia; o repatriación, en condiciones de seguridad, de ciudadanos de la UE.

El funcionamiento del Mecanismo está asociado en gran medida al denominado Centro de Control e Información (CCI) que se encuentra operativo las 24 horas facilitando la movilización de los medios de protección civil de los Estados miembros en caso de emergencia que, previamente han ofrecido los equipos disponibles para intervenir dentro de las doce horas siguientes a la solicitud de ayuda.
Para que se ponga en marcha el mecanismo, cualquier país afectado por una catástrofe grave o en riesgo de sufrirla, tanto dentro como fuera de la UE, puede solicitar asistencia directamente a un Estado miembro o por medio del CCI, quien remitirá inmediatamente la solicitud a una red de puntos de contacto nacionales, que indicarán si están en condiciones de proporcionar ayuda. Con esa información, el CCI analiza qué respuesta se adecúa mejor a las necesidades de intervención e informará al país solicitante quien decidirá al respecto y se pondrá en contacto con los países que ofrecen su asistencia, si así lo deciden. El país afectado por la catástrofe asume la dirección de las operaciones.

Actualmente, el sistema europeo se está transformado de un sistema meramente reactivo a un sistema más coherente y previamente planificado, cuyo funcionamiento será, por tanto, más predecible. Para ello la UE trabaja en la elaboración de escenarios de referencia, en mapas de recursos y del equipamiento que los Estados de la Unión tienen disponibles para responder ante los desastres, así como en la elaboración de planes de contingencia. Además, se acentúa la importancia de la prevención dentro del ciclo de gestión de los desastres (prevención, preparación, respuesta y recuperación).

En el siguiente enlace puedes ampliar los datos sobre el mecanismo europeo de protección civil

Por poner un ejemplo de ayuda que ofrece la UE en nuestro propio continente es el despliegue realizado en la guerra de Ucrania, respaldando firmemente tanto al país como a su población, ofreciéndoles apoyo político, financiero, económico, humanitario y diplomático tanto tiempo como sea necesario.